Antonio Barranco
Sociedad
Viernes, 04 de Junio de 2004
Visitas al banco
Hoy he ido al banco.
He comprobado como el director de la sucursal, lejos de ser aquella persona poseedora de un aura de respeto semejante a la de un catedrático, es un mero vendedor de cazuelas, vajillas y cristalerías que traen como extra cualquier decadente producto financiero.
Me pongo en su piel cuando el año pasado, aun sabiendo que eran engendros inservibles, se veía obligado a colocar la cuota prefijada de terminales “AOL Avant”. Recuerdo haber oído frases como “Santiago, píllame un trasto de estos que tengo que sacarlos todos y negociamos las comisiones de tus cheques”.
También es fácil ver como entran personas que son recibidas con leve reverencia y un sonoro “BUENOS DÍAS DON TOMÁS, SIENTESE...”. Dichas personas son alejadas apresuradamente de la cola de caja y conducidas a una mesa de atención personal, independientemente de que sólo acudan al banco a retirar o ingresar fondos como cualquier hijo de vecino.
Mi madre, como todas, quería que fuese abogado, medico o empleado de banca. Creo que nunca habría podido ser ninguna de las tres cosas, especialmente la última.
Reconozco que no me atrae la idea de valorar a la gente exclusivamente por su dinero, y que tampoco soy especialmente bueno vendiendo menaje del hogar.
Categorías: Opiniones personales, Sociedad
Comentarios (4) •Trackbacks (0) •Enlace permanente
Martes, 25 de Mayo de 2004
Los nuevos pecados de Internet
Un conjunto de iluminados se ha reunido dentro de un seminario organizado por la “Conferencia Episcopal Italiana” sobre “Los medios de comunicación en la familia”.
En su afán por crear sentimiento de culpa a sus seguidores a través de acciones de su vida cotidianas a las que hasta el momento no habían prestado demasiada atención, han anunciado a bombo y platillo las nuevas formas de pecar en Internet:
- El uso indebido de una computadora se considera pernicioso, suponemos que el título de “usuario malintencionado” que todos conocemos gracias al sin par “Windows Update” a partir de este momento podrá ser complementado con la palabra “pecador”, “impenitente”, etc.
- El uso de programas sin la correspondiente licencia es todo un órdago. Tenemos aquí el nuevo pecado original, el megapecado del sigo XXI, capaz de atormentar hasta a las personas mas santas, ¿Quién no ha usado alguna vez un programa en estos términos?.
- El anterior pecado es complementado a la perfección por el que apunta como perniciosa la descarga de películas, música y programas ilegalmente. Puede que ahora entendamos los desvelos de la SGAE por convertir a España en la última reserva espiritual de occidente.
- Y por último mi pecado favorito, la creación de virus informáticos y la difusión de spam. Realmente aquí veremos cual es el estado de salud de la fe cristiana: Si convertir esto en pecado no sirve para disminuir la lacra que venimos padeciendo, ¿significa entonces que el número de personas que profesan las recomendaciones de estos guardianes de la moralidad es escaso?, ¿o que los hackers y spammers son almas que irremediablemente arderán en el infierno sin posibilidad de arrepentimiento?.
Ni que decir tiene que Internet puede favorecer pecados clásicos y populares. Según dicen las autoridades que organizan estos incómodos y frugales cónclaves en los que se desvelan por nuestra salvación: “Quien se pasa la noche chateando en vez de estar con el marido o esposa y los hijos, comete una grave falta. Peor aún si establece vía Internet una relación sentimental con otra persona”.
Y es que según palabras textuales el medio de comunicación más revolucionario de la historia favorece “Vivir irresponsablemente la libertad que ofrecen los nuevos medios de comunicación” y ayuda a la desinformación ya que “Los sitios de periodismo online que dan informaciones incorrectas, por ejemplo a nivel científico, pueden crear serios peligros para la vida”.
Como han de añorar aquellos tiempos en que la información era controlada y dosificada a su antojo, ya fuera directamente o mediante oscuras alianzas con elementos de poder.
Si ya lo decía El Nano: “Y te acosan de por vida azuzando el miedo, pescando en el río turbio del pecado y la virtud, vendiendo gato por liebre a costa de un credo que fabrica platos rotos que acabas pagando tú”.
A estos señores sólo les aconsejo que lean esta misma página, u otras aun mejores que componen la blogosfera, con el fin de elaborar las líneas de actuación más adecuadas para hacer frente al proyecto “Parroquia Virtual”, capaz de hacer frente a la masiva demanda de confesión que provocarán los nuevos sentimientos de culpa que perversamente han definido para anidar en la moral de su rebaño.
Categorías: Internet, Cibersociedad, Opiniones personales, Sociedad
Comentarios (3) •Trackbacks (572) •Enlace permanente